Primera semana de clases en septiembre, 13:20 de la tarde, sol de justicia en un patio bullicioso antes de comer… Después de toda una mañana de clases, reuniones, mails, llamadas, decisiones, papeles, pasillos y conversaciones… se me acerca Iker: 10 años, vivaracho, locuaz, directo… “Toni, ¿es difícil ser director verdad?” Soy consciente en ese momento de que mi rictus comunicaba preocupación, tensión, pensamiento desconectado… Me río imaginando la cara sosa que debía estar poniendo y le contesto: “algún rato es difícil, pero hay momentos muy bonitos, disfruto mucho, Iker”. “¡Hala, va!”, me increpa. “Que sí -le digo yo- y lanzo la pelota a canasta para que sigan jugando… Iker me sacó una sonrisa y me enseñó lo nuclear que es mantener el foco en lo importante; quería compartir algunas reflexiones con vosotros.

En estos momentos de transformación acelerada del mundo, en el que nuestras conductas, hábitos y relaciones cambian de forma apresurada; debemos aprender a parar, analizar y saber mantener el foco en los valores e ideales que nos movilizan como comunidad y como personas. Como expresa el gran historiador israelí Yuvan Noah Harari: “En un mundo lleno de información no relevante, la claridad es fuerza.” En esta escuela salesiana la claridad nos la brinda la fuente de sentido principal: la experiencia vital de Juan Bosco que consiguió mejorar la vida de miles de jóvenes pobres y desamparados ofreciéndoles, de forma alegre, positiva y cercana, el modelo de persona de Jesús de Nazaret como referencia de crecimiento personal y de construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa.

Dice Tony Wagner que “Un buen profesor entiende el mundo del que vienen los alumnos y el mundo para el que debe prepararlos». Como nuestra tradición es la innovación, las escuelas salesianas estamos reflexionando y transformando de forma valiente, tranquila y contextualizada los métodos y paradigmas de la escuela actual por la necesidad de avanzar hacia esa utopía de desarrollo integral y social. En la actualidad existe una maraña de buenas prácticas pedagógicas y de referentes en educación. Tenemos que ser capaces de discernir, a la luz de nuestro sistema preventivo, y elegir las mejores y más contrastadas metodologías que faciliten la excelencia intelectual, personal y social al servicio de la bondad y la plenitud vital.

El Papa Francisco nos alerta de que “La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría.” Para que nuestros jóvenes y niños aprendan a focalizarse y a controlar su proyecto personal de vida, han de tener en edades tempranas, referentes y modelos de adultos que hacen de la tecnología un aliado para mejorar las relaciones sociales, la comunicación y el aprendizaje. Han de encontrar adultos que controlan el uso de la tecnología en los momentos privados y de interacción con niños. Pero sobre todo han de empaparse de profesores y familiares que son un modelo de alegría con y sin tecnología.

Que en este mundo en el que la atención y el foco se están convirtiendo en un bien escaso sepamos construir proyectos familiares, personales y comunitarios con sentido a través de la razón, la alegría, la espiritualidad y el amor. Sin duda estaremos manteniendo el foco, en este mundo complejo, exigente pero precioso; si somos capaces de poner a la luz del misterio de cada niño, de cada niña, nuestras propuestas y esfuerzos, si somos capaces de iluminar el rostro de nuestros jóvenes y ofrecerles oportunidades para crecer todo lo que su potencial les permita.

Empeño, ilusión, humildad, aprendizaje y foco en lo importante no faltará para ofrecer a Iker lo mejor que podamos dar. Gracias, Iker, por recordarme que lo importante eres tú.