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Apostar por la vida

15 febrero 2021

Acabamos casi de estrenar un año que aparece envuelto en incertidumbre. Escuchamos a investigadores, políticos, medios de comunicación, que hablan del pesimismo que se está instalando en nuestra sociedad, del cansancio social ante la crisis que estamos viviendo y que parece que nos va a seguir acompañando.

Cansancio que se expresa en la creciente crispación de la opinión pública a lo que se suma la falta de consenso entre nuestros partidos políticos para afrontar una crisis que está afectando de manera tan grave a nuestra sociedad (vidas, salud pública, economía, educación, futuro).

Comprometidos con la esperanza

A mediados de enero se celebraron las 39ª Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana, en formato online, desde Roma y para todo el mundo. Se compartieron ideas, experiencias, actividades concretas que los 32 grupos de la Familia Salesiana están trabajando y llevando adelante, en los más de 130 países en los que están presentes, para sembrar esperanza en nuestro mundo.

Ese es el compromiso al que ha lanzado el Rector Mayor, centro de unidad de esta familia, a los casi 300.500 miembros de derecho de esos 32 grupos que han nacido del tronco de Don Bosco. A ellos hay que añadir los miles de educadores, animadores y agentes de pastoral, impulsados por el carisma salesiano, que trabajan especialmente a favor de los jóvenes.

La esperanza en lo cotidiano

Compromiso renovado que no se queda solo en el campo de las ideas o el fervor personal, sino que se concreta en educación, evangelización, acción social a través de numerosas y múltiples iniciativas, de todo tipo, que traducen en acción lo que entendemos por esperanza.

Este compromiso está en la línea que marcaba el Papa en su mensaje del 1 de enero y en el que señalaba “la promoción de la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salvaguardia de la creación” como elementos indispensables para construir una “cultura del cuidado”.

Apostamos así por la vida y estamos en contra de la cultura del descarte, tan presente hoy en día. Por eso, rechazamos leyes que van en contra de la vida, especialmente cuando esta se muestra débil, enferma o más necesitada de cuidados y acompañamiento. Herederos del sueño de Don Bosco, decimos, sí a la vida en el día a día de un colegio, cuando se ayuda a los jóvenes a tejer sus sueños, acompañándolos en grupos de fe y en el tiempo libre, o en las casas de acogida, comedores sociales, dispensarios, hogares para chicos de la calle o refugiados… Decimos, gritamos, sí a la vida cuando, en definitiva, se anuncia el Evangelio y se siembra esperanza.

Fuente: Boletín Salesiano

 

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