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Respetar, convivir, compartir

20 mayo 2021

La semana pasada estuve celebrando la fiesta del Ramadán en dos celebraciones diferentes. La primera fue un encuentro de diálogo interreligioso organizado por la FISAT, en el que un grupo de cristianos y musulmanes explicábamos el sentido de la Cuaresma y la Pascua en nuestras religiones respectivas Ni cabe decir que el ambiente fue muy cordial y positivo, y por parte de ambos grupos había un enorme interés por conocer las propuestas de la otra religión.

Después de una presentación inicial de todos los participantes, dos personas exponíamos en detalle diferentes aspectos de ambas tradiciones religiosas.

Tengo que decir que para mí fue una interesante experiencia espiritual. He vivido más de veinte años en Malí, en un ambiente musulmán, y nunca había tenido la ocasión de escuchar a un grupo de musulmanes hablar de sus convicciones religiosas profundas con tanto fervor. Me sorprendió escucharlos hablar con tanto apasionamiento de su relación con Dios, que sustenta la práctica del ayuno. Me impresionó el ambiente general que favorece la práctica religiosa, y la forma cómo se presenta el ayuno en la cultura y en el ambiente familiar. Sentí una cierta nostalgia de esos valores compartidos por una parte tan importante de la sociedad. También me replanteaba mi forma de vivir el cristianismo. De hecho, sé positivamente que estos encuentros provocan interrogantes profundos por parte de cristianos que llevan tiempo alejados de sus tradiciones religiosas.

Y me surgen dudas, como ciudadano de una sociedad que postula la laicidad como un valor, y sentimos una reticencia a cualquier forma de teocracia. Pienso en el riesgo de la religiosidad superficial y externa, aunque las personas que dieron su testimonio me conmovieron por la profundidad de sus planteamientos.

Sin duda alguna, el encuentro me ayudó a vivir mi fe con mayor coherencia, y conocer algo más del islam, una religión con la que hemos convivido durante muchos siglos en nuestro país, y con la que volveremos a compartir historia, debido a la presencia numerosa de musulmanes en nuestro suelo. Escuchando a aquellas personas me conmoví por las motivaciones que mostraban y el grado en que su experiencia religiosa ha cambiado sus vidas.

Hasta ahora he hablado solo de la primera celebración, si bien al principio me refería a dos hechos diferentes.

La segunda celebración se refiere a una comida de fiesta a la que asistieron los chicos de los dos pisos de acogida que la comunidad educativa de Elche. Esto se realizó en la pinada que se encuentra en el terreno de nuestro centro escolar. Allí compartimos unos cuantos kilos de carne de cordero y otras delicias, y mucha alegría para celebrar el final del Ramadán. Dado que la mayor parte de los chicos de ambos pisos son musulmanes, la comida se hizo en su honor. Se unió también el joven senegalés que comparte techo con nosotros, mientras se recupera de un accidente. Los acompañábamos un grupo de educadores, de salesianos cooperadores, y miembros de la comunidad salesiana.

Ambas experiencias son un canto a la convivencia, al respeto mutuo, al deseo de compartir. No es cuestión de tolerancia. Es mucho más. Es la afirmación rotunda de que es posible vivir juntos, aprendiendo los unos de los otros. Es una contundente forma de decir que como humanos podemos encontrar los puntos comunes que necesitamos para vivir y construir un futuro juntos.

Estas experiencias y estas líneas quieren desmentir los mensajes venenosos de quienes buscan enemigos en los grupos diferentes, para distraer la atención de los verdaderos problemas. Quieren ser gesto, grito, símbolo de algo que los cristianos no podemos olvidar, por estar profundamente anclado en el Evangelio, el cual nos habla de un Jesús que supo poner la misericordia por encima de las fronteras que los seres humanos somos tan proclives a levantar.

2 Comentarios

  1. Carmencita

    Ambas experiencias son un canto a la

    Genial Miguel… Conforme voy leyendo siento una alegría con envidia de esa experiencia que compartes… Copio y pego un trocito de tu reflexión.

    convivencia, al respeto mutuo, al deseo de compartir. No es cuestión de tolerancia. Es mucho más. Es la afirmación rotunda de que es posible vivir juntos, aprendiendo los unos de los otros. Es una contundente forma de decir que como humanos podemos encontrar los puntos comunes que necesitamos para vivir y construir un futuro juntos.

    Responder
  2. Francesc Grabulosa i Novell

    OS FELICITO CORDIALMENTE. TODO ELLO CONTRIBUYE A IMPLEMENTAR LA CNVIVENCIA, EL RESPETO, EL SABER CULTURAL DEL OTRO, SU RELIGION, ETC.
    MUY BIEN.

    Responder

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