Seleccionar página

“No somos todos iguales”

10 junio 2021

Llevo 24 horas escuchando el debate si la selección española de fútbol si tiene que recibir la vacuna o no recibirla, cuando no están vacunados completamente todos los sectores correspondientes según la estrategia de vacunación y gran parte del personal esencial.

No voy a entrar con mi reflexión en un debate nacional, familiar, periodístico, televisivo, de redes sociales, de posturas políticas…

Esta mañana este debate lo he trasladado al colegio en el que trabajo. Centro en el que impulsamos de manera transversal la construcción de una sociedad más humana y más justa. La escuela para nosotros como opción es un lugar privilegiado para la educación integral de la persona en todas sus dimensiones, conforme a una visión humana y cristiana, rica en valores de la propia vida. Intentamos descubrir y potenciar sus capacidades físicas, afectivas e intelectuales, asumiendo las propias cualidades y limitaciones; desarrollando su sentido ético y trascendente sobre la humanidad, la vida, la historia y el mundo, en el que vivimos; desarrollando su dimensión socio-política, que da sentido y abre al compromiso con la comunidad humana en la que vive.

He realizado un experimento social sin previo aviso. En cada aula y taller del centro he estado cinco minutos. De manera voluntaria y anónima les invite a contestar a una polémica pregunta (Si o NO) y un apartado que de manera voluntaria pudiesen poner el porqué de su respuesta fuese la que fuese. La pregunta en cuestión fue: ¿Estás de acuerdo que la selección de fútbol reciba la vacuna contra el Covid para participar en la Eurocopa de fútbol?

Han participado de manera voluntaria 153 alumnos, alumnas, profesores. Cuatro cursos de 1º a 4ª de la ESO, dos cursos de FP Básica, 4 cursos de ciclos de grado medio, un curso de ciclo de grado superior y parte del claustro de profesores.
Un 76% no estaba de acuerdo en que la selección recibiese la vacuna frente a un 24 % que si o el propio claustro que a favor de recibirla estaba un 9% frente al no del 91 %.

Lo importante no han sido los datos recogidos, sino los porqués que han planteado los alumnos. Desde los más pequeños a los más mayores.

La mayor parte de los que han planteado el SI, no han respondido al porqué. Los que lo han hecho, sus respuestas se centraban en la representación de un país, es deporte de élite, temas económicos y que tenemos que asumir que no somos todos iguales.

Lógicamente respeto sus respuestas y no entro a valorarlas pues son legítimas por completo.

Me ha sobrecogido los porqués de los que han dicho que NO. Los han razonado de manera ética. La ética no inventa los problemas morales, sino que reflexiona sobre ellos.

Todos sabemos que las concepciones filosóficas de la ética o la moral pretenden ser universales, ya sea bajo la forma de virtudes, de valores o de principios, que valga para toda la humanidad. No vale la idea de que cada uno tiene su ética, porque, a diferencia del derecho, aquella apela a la conciencia de cada persona. Es cierto que la ética obliga en conciencia, puede ocurrir que una determinada norma jurídica o socialmente normalizada sea, de hecho, discriminatoria contra algún sector de la sociedad y que pensamos que no es defendible éticamente. De hecho, el sufragio universal, que es una de las expresiones de la igualdad, no ha sido una realidad hasta hace pocos años.

Los grandes valores se han ido llenando de contenido a lo largo de los siglos, gracias al progreso de la conciencia moral de personas o colectivos que denunciaban incoherencias entre el ideal representado por un valor como la igualdad de hombres y mujeres y una realidad que no reflejaba este valor. Podríamos decir que la Declaración de Derechos Humanos resume los principios y los valores que la humanidad debería compartir, el mínimo común ético que debe asumir cualquier sociedad. Es en este sentido que se defiende la universalidad de la ética, no como una realidad, que obviamente no lo es, sino como una exigencia teórica que debería servir como idea reguladora de la práctica.

Y las respuestas de estos chicos y chicas al porqué de su NO ha sido contundente a mi juicio de una manera ética (algo que quizás que no me esperaba). Resumo las más repetidas entre los chicos y chicas, no las de los profesores:

Todos somos iguales.

La salud es un derecho para todos. No sustituible por razones económicas o de impacto mediático.

¿Cuáles son los sectores esenciales? ( los que han estado durante esta pandemia cuidando de nosotros, los que están mirando cara a cara a las personas todos los días)

Porqué estas vacunas no van a un país del tercer mundo para inmunizar a 24 médicos.

En un país en el que ni el jefe del Estado ni el presidente del Gobierno han tirado de cargo para saltarse la cola de la vacunación, ¿porque hay gente que se creen por encima del bien y del mal?

La vacunación de los futbolistas incumple lo que dicta la Estrategia de Vacunación.

Los futbolistas no son reconocidos como «profesión esencial».

Porque no se vacuna a colectivos vulnerables desde el punto de vista social, económico y/o laboral (como inmigrantes sin regularización de la situación administrativa)

Porque no se vacuna a personas difíciles de vacunar (grandes dependientes de difícil accesibilidad, aquellas con autismo profundo y enfermedad mental con alto riesgo de agitación por su patología de base).

Muchos de ellos indicaban, a la gallega, preguntas sobre la pregunta, cargadas de sentimiento: ¿Por qué me mi madre que tiene esclerosis múltiple no tiene ni una sola vacuna? ¿Por qué mi madre o padre, que trabaja como profesor, como cajero en un supermercado, como personal de limpieza, como enfermera, no han recibido una primera dosis….? Alguno contaba su experiencia dolorosa de la muerte de familiares y que esto lo indignaba sobremanera.

Esta mañana he quedado sobrecogido, porque el mensaje de estos jóvenes me indica que estamos construyendo un mundo más solidario, justo y pacífico mediante una acción decidida de confrontación con todas las pobrezas, el diálogo intercultural y la ciudadanía responsable.

Cómo le indicaba a un compañero esta mañana necesitamos llevar la vida al aula, el debate constructivo, que nuestros jóvenes sean críticos y se respondan a los porqués de la vida.

Mi aplauso para ellos y ellas. No quede en un experimento más.

Santi Domínguez, SDB, es Director Obra Salesiana Villamuriel de Cerrato, Herrera de Pisuerga, Palencia y Astudillo

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar…